Un estudio desarrollado para determinar la peligrosidad de las curvas en las carreteras convencionales


Conocer las zonas especialmente peligrosas de las carreteras, o más propensas a que haya accidentes de tráfico tiene dos ventajas muy importantes: a) Tomar medidas que reduzcan su peligro (reducir velocidad, señales, etc); y b) estudiar su causa para evitar que ese diseño o problema se repita en nuevos trazados de carreteras.

Bajo esta premisa, investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) se han centrado en analizar las curvas de carreteras convencionales que tienen un mayor peligro potencial, evaluando por qué son más propensas, y estableciendo pautas generales de diseño y soluciones que lo eviten en un futuro.

Conseguir que las vías sean menos peligrosas es un factor que puede resultar muy importante de cara a evitar accidentes (junto a otros muy a tener en cuenta como que esas mismas vías estén bien conservadas, que el vehículo sea seguro y haya pasado las revisiones, o que el conductor esté en perfectas condiciones cuando circula). Por esto resulta de tanta importancia saber qué vías son más peligrosas, para intentar minimizar su peligro, y conseguir en un futuro diseños que eviten esos problemas.

En uno de los factores de seguridad que más insisten los investigadores de la UPV es en conseguir que las carreteras cumplan las expectativas de los conductores que están circulando sobre ella, expectativas creadas en tramos previos y recorridos similares realizados. Conseguir trazados sin “sorpresas” es un factor importante para garantizar la seguridad.

Por ello, basándose en este concepto, en el estudio han incorporado una variable, el Índice de Consistencia Inercial (diferencia entre la velocidad de operación inercial (expectativas de los conductores) y la velocidad de operación (comportamiento de la carretera en cada parte de la misma) para considerar la peligrosidad. Con este índice fijado, se trata de calcularlo en las diferentes zonas, teniendo en cuenta que un mayor valor del índice representa un mayor peligro.

El método propuesto ofrece una importante ventaja sobre otros análisis y es que tiene en cuenta el factor humano, la percepción del conductor, algo que realmente interviene en la mayor parte de los accidentes.

El trabajo desarrollado forma parte de un proyecto más amplio, de título  “Estudio experimental de la funcionalidad y seguridad de las carreteras convencionales”, que se puede consultar en la siguiente dirección.