Previsiones sobre la implantación del vehículo de conducción autónoma a nivel mundial


Es una realidad que las grandes compañías automovilísticas están apostando fuerte en el desarrollo de sistemas y tecnologías capaces de tomar el control total del vehículo y dotarlo de lo que conocemos como conducción autónoma, en la que no se requiera la participación activa del conductor para que el vehículo circule de forma segura. Recientemente, IHS Automotive, ha presentado un estudio en el que se prevé cómo va a ser la incorporación paulatina del vehículo de conducción autónoma.

En el estudio denominado “Emerging Technologies: Autonomous Cars – Not If, But When” prevén que las ventas de vehículos autónomos crecerá de las 230.000 unidades en 2025 hasta los 11,8 millones de unidades en 2035. Según sus cálculos, de esos más de 11 millones de vehículos, la mayoría permitirá elegir entre conducción autónoma o conducción manual, pero unos 4 millones ya serán únicamente vehículos totalmente autónomos. De esta forma, para el año 2035 se espera que pueda haber, en todo el mundo, unos 54 millones de vehículos de conducción autónoma en circulación.

El estudio señala los beneficios que aportará la masiva incorporación de estos vehículos, principalmente la drástica reducción de los accidentes de tráfico, de retenciones y atascos en ciudades y de la emisión de gases contaminantes. Por contra, también hacen hincapié en los dos principales riesgos a los que tendrán que hacer frente: La fiabilidad del software que pueda provocar fallos técnicos y la seguridad de los sistemas informáticos que incluyen que pueden verse afectados por ataques de hackers.

Según sus datos, será en Estados Unidos donde se concentre la mayor parte de las ventas de vehículos autónomos para el 2035 con el 29%. China será el segundo país con un 20% de las ventas mientras que en Europa occidental se venderá otro 20%.

Para la plena implantación de la conducción autónoma, en opinión de los autores del estudio, se deberán superar primero las dificultades legales, para lo cual se deberán desarrollar nuevas normas y marcos jurídicos que regulen el modo en el que estos vehículos pueden circular.