¿Cómo podemos minimizar los efectos de los comunes deslumbramientos que sufren los conductores?


El deslumbramiento o «ceguera temporal» es una de las causas más comunes de accidentes de los conductores. Aunque puede ocurrir en diferentes tipos de situaciones (por la noche, ante una luz potente, o en la salida de un túnel), por lo general este fenómeno se produce en determinadas horas del día (cuando amanece y cuando anochece), debido a que el sol se encuentra próximo al horizonte, por lo que se encuentra enfrente y a la altura de los ojos del conductor. Para combatir este molesto fenómeno, se están realizando en la actualidad diferentes tipos de acciones:

  • Por una parte, las medidas personales, que son imprescindibles, como tener los parabrisas limpios y llevar gafas de sol, para minimizar el impacto de estos deslumbramientos.
  • Usando la tecnología de forma eficaz:
    • Para conocer cuándo se producen los deslumbramientos (los que son predecibles, es decir, los del amanecer/anochecer), y poder poner los medios necesarios para evitar su efecto. Este período se puede calcular utilizando relojes astronómicos, que detectan en función de la latitud y longitud (geolocalización) del vehículo si se encuentra en un periodo de puesta o salida de sol, y en función de esto poner las medidas necesarias: encender el alumbrado, tintar las lunas, o ponerse las gafas de sol.
    • Con tecnología integrada en el vehículo para combatir el efecto de estos deslumbramientos:
      • Cristales o lunas con iluminación regulable de forma automática, en función del sol detectado
      • Luces inteligentes en los vehículos que se adaptan al cada situación, y también pueden servir para situaciones de niebla: muchos fabricantes están innovando en el uso de  luminarias inteligentes, como BMW con sus luces con diodos led láser de bajo consumo, que deslumbran menos a los vehículos que vienen de frente, e iluminan más.
    • Gracias a desarrollos, como el que está realizando la Universidad Complutense de Madrid, para crear un sistema de iluminación que en este caso sirve para evitar los deslumbramientos cuando conducimos de noche, utilizando una “luz de relleno”. Se trata de una luz difusora colocada dentro del vehículo, por detrás de la cabeza del conductor, y que en ningún caso se encontraría en el ángulo de visión del conductor. Si no incide directamente en el ojo, la luz no puede deslumbrar al conductor y tampoco puede distraer. En ningún caso estamos hablando de una luz de cortesía como la que actualmente tienen nuestros coches, ya que la posición de las mismas está dentro del campo de visión del conductor. De esta forma se consigue, de manera artificial, a que la retina se contraiga, consiguiendo una mayor calidad de imágen, mejorando la agudeza visual y que los flashes de luz que nos llegan del exterior no tengan tanta incidencia como hasta ahora.