Históricamente, la seguridad vial se ha basado en estudiar los accidentes que ya se han producido —con heridos leves, graves o muertos— para identificar los
puntos negros en las carreteras. Pero esto tiene una limitación clave: hasta que ocurre el accidente, no se sabe que había un riesgo, pero puede ser que la carretera sea peligrosa y haya tenido problemas pero que todavía no hayan ocasionado accidentes contabilizables.
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